QUIÉNES SOMOS

El día 13 de junio de 2018 nos encontramos con la necesidad de estar unidas y fuertes, acompañando a más de dos millones de hermanas argentinas que estaban poniendo su cuerpa tanto en las calles como en la puerta del Congreso de la Nación.

En Barcelona, a más de 13,000 km de allí, y a horas de que comenzase el debate en la Cámara de Diputados sobre el proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo, acudimos de forma autoconvocada al Consulado Argentino  en busca de una respuesta a esta necesidad.

Lo que encontramos allí fue mucha unión, fuerza y ganas de estar organizadas en un espacio que nos ha permitido estar más cerca de la lucha  y colaborar a la distancia. Desde ese día somos Marea Verde Barcelona, una colectiva de mujeres, lesbianas y trans que nace en las calles de esta ciudad, a partir de la necesidad de reencontrarnos con la lucha feminista  por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito en el mundo.

Cuando reclamamos el derecho a interrumpir un embarazo de forma segura y gratuita, y sin que ello sea un acto punible por la ley, reclamamos el poder de decidir libremente sobre nuestras cuerpas . Este derecho, vulnerado constantemente por el Estado, se vincula con otros tipos de violencias que niegan a las personas con capacidad de gestar la plenitud de derechos.

Si bien la lucha de MVB surge en apoyo a la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito en Argentina, actualmente acompañamos también a las mujeres y personas con capacidad de gestar de todo el mundo que luchen por ello en sus respectivos países. Es por este motivo que nuestro compromiso también involucra evidenciar y repudiar el racismo, la xenofobia, la transfobia, los femicidios y cualquier forma de opresión que sea amparada por la justicia patriarcal.

Somos MVB y creemos en la unión como la mejor respuesta, la construcción colectiva que nos sostiene ante las medidas patriarcales que día a día arremeten contra la libertad de elección de las mujeres en todos sus aspectos. Caminamos las calles con nuestro pañuelo verde en el cuello, en las muñecas, en nuestras mochilas, cruzamos miradas de complicidad, apoyo y sororidad con otras que también lo llevan, y nos sentimos más fuertes a su lado. No estamos solas, nos acompañan las pibas que ya no están, víctimas de las malas políticas de estado y de la impune iglesia católica que lucra haciendo de sus sacramentos una cultura general. Nuestra cultura es la calle, el grito de nuestras compañeras, el abrazo de nuestras hermanas y la rabia convertida en fuerza.

No olvidamos, no perdonamos, las muertes por abortos inseguros son femicidio de Estado.

Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir.

Será ley.